Abr 04 2008
La Isla del Rey de Mahón (Menorca) (II)
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El almirante británico Byng fue el primero en sugerir que la Isla del Rey ser a una buena ubicación para un hospital naval. En 1709, en conjunción con la Commission for the Sick and Wounded (Comisión para los enfermos y heridos), dibujó los planos para un hospital que iba a costar 9.000 libras, suma considerable en aquellas fechas. El almirante Jennings recogió dichos planos en 1711. Revisó las propuestas e introdujo una serie de cambios para que el hospital costara sólo 3.600 libras. Mientras esperaban la aprobación de la Reina Ana, Jennings decidi que debían comenzarse los trabajos, adelantando 3.000 libras de su propio dinero (la Corona británica le reembolsó más adelante). Quería aprovecharse de los numerosos peones mallorquines y catalanes que había en la isla, que habían sido reclutados para construir el Castillo de San Felipe. En abril de 1711 comenzaron los trabajos del que iba a ser el primer hospital naval británico construido en el extranjero.
Los británicos bautizaron la isleta del puerto como “Bloody Island” (isla ensangrentada), mote bastante apropiado, si tenemos en cuenta el estado en que muchos marineros heridos llegaban a ella. El hospital no podía tener mejor ubicación: los pacientes con enfermedades contagiosas eran mantenidos apartados, mientras que el abundante aire fresco contribuía a que los heridos sanasen. Pero la isleta no estaba libre de problemas, el adecuado suministro de agua potable era uno de ellos, por lo que se instaló un intricado sistema de recogida de aguas, para lo que se construyeron tres cisternas para almacenar el agua de lluvia — las tres siguen aún intactas actualmente.
El puerto de Mahón alberga un proyecto multicultural. En la