May 04 2008
Nadège Mériau en Menorca
Le precede su fama: el talento de Nadège Mériau y su paciencia y afinidad con la naturaleza le han hecho alcanzar una bien merecida posición entre los más importantes profesionales de la fotografía. Las aguas de Menorca ocupan un lugar especial en el corazón de Nadège. “Aprendí a bucear aquí, hace cinco años”, explica, y después de hablar con ella, en una cafetería en el puerto de Maó, he aprendido que el mar azul que rodea la isla contiene mucho más de lo que un marinero de agua dulce, como yo misma, podría imaginar. Bajo las olas “encontrarás un verdadero paisaje, no sólo peces”, afirma Nadège, pues fue en las aguas costeras de Menorca donde empezó a experimentar con la fotografía subacuática. La combinación de las aguas cristalinas con el suave fondo marino arenoso crean las condiciones ideales. Ahora, tiene la oportunidad de sumergirse en muy diversos tipos de agua, al caminar por las poco profundas charcas de S’Albufera d’Es Grau, núcleo de la Reserva de Biosfera de Menorca.
Nos encontramos de nuevo después que Nadège pasara tres días entrando y saliendo del agua. La exploración de las aguas de Menorca no estuvo libre de anécdotas. Aunque vino a Menorca acompañada de un ayudante, prefiere estar sola cuando toma las fotografías. “Hubo un momento en que un grupo de turistas se quedaron absortos y mirándome fijamente, cuando estaba con el agua oscura hasta las rodillas”, relata Nadège, después de visitar Es Grau. Obviamente, aquellos turistas creyeron que estaba loca.
La paciencia de Nadège es una cualidad envidiable. Adora la espera entre la toma de las fotografías y el resultado final, una vez se han revelado los carretes. “Para mí, es una de las fases favoritas de la fotografía”, explica. Estas imágenes son evidencia clara de que la espera ha valido la pena.
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