Jun
30
2008
¿Qué impulsa a un joven, que ha trabajado por toda Europa, a escoger Menorca para abrir un restaurante? Por lo visto, el haber pasado varias veces sus vacaciones en la isla tuvo mucho que ver en ello y cuando surgió la ocasión de una casa-restaurante en Es Castell, a Toby Thornton le entusiasmó la idea. Nos invita a pasar a su restaurante/hogar para explicarnos cómo la isla conquistó su corazón.
Encajada entre otras dos casas adosadas de Es Castell, Sa Torre des Sol no es sólo un restaurante sino también el hogar de Toby. En la entrada misma encontramos cómodos sofás y modernos taburetes blancos en los que tomar un aperitivo, antes de la comida. La puerta de la cocina, situada frente al bar, está permanentemente abierta, por lo que es seguro que Toby saldrá a saludarlos antes de subir al restaurante.
Desde su formación en la Leith’s School of Food and Wine de Londres, la cocina de Toby ha ido consolidando su personal estilo que refleja los diversos países en los que ha trabajado. Desde España a Suiza, con influencias italianas, trabajó también como chef en un yate privado y en la modalidad de cambios estaciónales: los veranos en la costa, los inviernos en la montaña. Y, aparte de sus experiencias en el extranjero, la familia de Toby ha tenido un papel importante en su manera de preparar la comida. “Supongo que mi cocina realmente es una mezcla de cocina británica y mediterránea, un reflejo de todos los lugares donde he trabajado”. La carta de Sa Torre des Sol no refleja sólo el `donde’ sino también el `cuando’, “la carta va cambiando a lo largo del año”, comenta Toby, “me inspiran los productos de temporada, el producto fresco y lo que puedo comprar localmente”.
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Jun
27
2008
Pere admite que cuando la industria vinícola se puso en marcha de nuevo, hace unos años, “era difícil conseguir que estos vinos encontraran un sitio en las cartas de los restaurantes locales”. Sus propietarios los asociaban, inmediatamente, con caldos caseros de baja calidad. “La gente nos solía decir que era imposible producir buen vino aquí”, rememora Pere, “¡Pero eso no es cierto! Estamos en una isla mediterránea, y el Mediterráneo es la cuna del vino”. Superado aquel primer obstáculo, los viticultores menorquines han demostrado su capacidad de producir vinos de alta calidad. “Ahora, superada aquella fase inicial, son los propios restaurantes que llaman para hacer sus encargos”, explica. Al principio los vinos sólo se vendían en tiendas especializadas en vinos, pero ahora ya se encuentran en varios supermercados de la isla. Además, este año un hecho externo confirma que los vinos de Menorca pueden competir con algunos de los mejores de España: el blanco seco Sa Cudia, cultivado en Es Grau, viene recomendado en la prestigiosa Guía Michelin, en su edición de 2007.
Dada la limitada producción anualmente se venden un promedio de 80.000 botellas las ventas se hacen de momento sólo en Menorca, “la isla consume esta cantidad fácilmente”. Pero, a medida que transcurra el tiempo, Pere espera que los viñedos locales puedan incrementar su producción, sin que disminuya su calidad, lo cual permitiría exportar los vinos isleños. Pero, de momento, ViMenorca concentra sus esfuerzos en promocionar el vino en casa, invitando a los isleños y a los visitantes a que prueben este fruto de las tierras de Menorca.
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Jun
26
2008
Tal como ocurre con muchos de los demás productos menorquines, el vino local tiene sus propias características. Una de ellas tiene su origen en el agua que rodea la isla. “Está claro que la proximidad del mar y el hecho de que la tierra está expuesta a la sal, que luego es absorbida por la planta, son factores que afectan el sabor de los vinos locales”. Además, para producir el vino de la isla sólo se usa una pequeña selección de variedades de uva: chardonnay y malvasía para los blancos y cabernet sauvignon, merlot, shiraz y tempranillo para los tintos. A pesar de estos rasgos comunes, Pere nos explica que los viñedos de la isla son aún relativamente jóvenes, por lo que el vino está todavía en proceso de formar su identidad propia.
En cuanto a su consumo, Pere recomienda que los tintos menorquines se consuman a una temperatura de 17 o 18 grados. “Esto es muy importante”, recalca. Por regla general, el vino tinto se bebe a temperatura ambiente, que está bien si en el exterior hay 20 grados, pero en la isla, en verano, las temperaturas pueden ser de 30 grados”. Para acompañar el pescado a la plancha, Pere recomienda chardonnay u otros vinos blancos. Para el pescado al horno, platos de carne o queso de Menorca, nos sugiere un tinto afrutado como el Rubí del Mediterráneo. Si se trata de platos de carne más sustanciosos, como una ración generosa de filete, Pere se decantaría por uno de los tintos de Binifadet.
Las nuevas industrias conectan bien con las antiguas, por ello Pere nos asegura que los vinos locales son el acompañamiento perfecto para el queso menorquín. “Creo que se complementan perfectamente, tanto en lo relativo a su producción como cuando ambos productos se sirven juntos”.
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Jun
25
2008
Aunque a Menorca se la conoce más por su gin, su industria vinícola comienza a obtener buen nombre. A finales de 2006 se creó una nueva asociación, ViMenorca, para respaldar la expansión de este sector. Hablamos con su secretario, Pere J. Mercadal, para descubrir los secretos del vino de Menorca.
El vino no es un producto nuevo en la isla, nos comenta Pere. “Hubo un tiempo en que había extensos viñedos, pero desaparecieron”, por eso, con la creación de ViMenorca la asociación aspira a “promocionar los vinos de la isla y a convertirse en la interlocutora de todos los productores frente a las autoridades locales”. Los vinos se agrupan bajo el sello de calidad, común a todos, de Vi de la Terra (vino de la tierra), “primer paso para luego conseguir una Denominación de Origen para el vino de la isla”, explica Pere. La asociación representa, actualmente, a siete viñedos de la isla.
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Jun
23
2008
“Pasamos la mayor parte del año pasado fotografiando, palmo a palmo, el paisaje de la isla y sus playas, conocimos a gente fenomenal con casas, piscinas y jardines fantásticos, con miras a usarlos como localizaciones fotográficas.” A los propietarios de casas normalmente se les paga para usar sus inmuebles, pero Richard enfatiza que todos los isleños que ha conocido apoyan mucho su trabajo. “También hemos hecho un casting de niños de aquí que estarían disponibles en verano para ser modelos, pues el mercado de venta por catálogo para niños en el Reino Unido es enorme, pero a las empresas no les resulta rentable desplazar a los niños, ya que deben viajar acompañados. ¡Podría haber un par de supermodelos en ciernes entre ellos!” Galia, el tercer miembro de su equipo, tiene considerables contactos en el mercado de la moda española, “¡las cartas están por jugar todavía!”, añade Richard enérgicamente.
“Han sido dos años ajetreados, pero fantásticos”, dice Richard. “Me siento como una persona nueva, rejuvenecido y con nuevas fuerzas, preparado para desafiar los retos que se nos presenten”.
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Jun
19
2008
La experiencia de Richard en diseño interior se refleja en ambas casas.Aunque las dos son de estilos muy diferentes, ambas exudan calma, paz y tranquilidad. Pero Richard no se ha conformado con esto. Al decidirse por la isla, fundó Freedom Interiors, que ofrece consejos para amueblar, decorar y equipar sus casas a los recién llegados.
Además, aunque la industria de la moda suele estar radicada en las ciudades más importantes, Richard ha encontrado el modo de desviarla a la isla. Junto con su amiga Lindsay, quien puede presumir de veinte años de experiencia en producción fotográfica, fundaron Menorca Production. “Lindsay dirigía una empresa de fotografía fija, productora muy próspera que organizaba sesiones fotográficas en todo el mundo. Siempre había querido hacerlo aquí también, pero no tenía a nadie en Menorca que pudiera hacerlo factible. Cuando decidí venir a vivir aquí, tuvimos claro que teníamos que hacerlo.” Las empresas de moda, agencias de publicidad y empresas de venta por correo andan siempre en busca de nuevas localizaciones para las sesiones fotográficas que luego aparecen en sus catálogos y campañas publicitarias, explica Richard.”Si lo hacen en Mallorca e Ibiza, ¿por qué no aquí? Tenemos más playas, la isla es más bonita, menos explotada y hay más tranquilidad.” Entonces, ¿por qué no han `descubierto’ Menorca esas empresas todavía? Por lo visto nadie había ofrecido este servicio antes.”Nosotros ofrecemos apoyo localizado, ya sea en transporte, alojamiento como en ocio, para que los fotógrafos, estilistas y modelos puedan ponerse a trabajar en cuanto bajen del avión.”
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Jun
17
2008
Richard con su socio Jeff Banks eran los propietarios del Estudio de diseño HQ Design, con sede en el Soho londinense. “En cierto modo fue una decisión difícil, pues me gustaba la gente con quien trabajaba y formaba parte de un negocio de éxito que me permitía llevar un espléndido estilo de vida. Por otro lado fue fácil pues quería recuperar mi vida. En marzo del año siguiente me desplacé en coche a Menorca, con la música pop sonando a todo volumen en el equipo estereofónico y yendo a toda pastilla de Bilbao a Barcelona”.
Como necesitaba cargar las pilas, Richard decidió cogerse un año sabático. “Bueno, por lo menos fue un año sin dedicarme a lo que había estado haciendo hasta entonces”, dice Richard. Pero no estuvo libre de tensiones.”Había comprado una casa que terminaba de construirse. Me encantaba su configuración y situación, pero decidí que, si iba a pasar mucho tiempo viviendo en ella, tendría que rehacer su interior.” Pasó los cuatro meses siguientes destripando lo que acaba de equiparse, algo que provocó sorpresa y alguna sonrisa en los constructores de la misma, aunque pudo convencerlos para que hicieran los cambios que había decidido.
“El resultado final fue un hogar contemporáneo, sencillo y nítido, con el que estaba realmente feliz, pero al concluir los trabajos aún quería más.” Richard había decidido que Menorca era donde quería estar, por lo que decidió venderlo todo en el Reino Unido y trasladarse con todas sus cosas a España. Logró comprar una parcela casi directamente enfrente de su primera casa y se puso a crear su hogar ideal. Un año después, entró a vivir en él. “Todavía necesito pellizcarme cada mañana cuando, al despertarme, miro por la ventana”, las vistas ininterrumpidas hacia el mar se extienden frente a él, “me considero muy afortunado de poder vivir aquí.”
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Jun
16
2008
Menorca puede parecer estar muy lejos del trepidante entorno del mundo de la moda y del diseño, pero Richard Carnill, ciertamente, no lamenta su impulsiva decisión de dejar Londres y trasladarse a vivir a la isla. Entre el interiorismo y las sesiones fotográficas, ha demostrado que se puede escoger lo mejor.
En Septiembre de 2004 estaba pasando aquí una semana de vacaciones y al cuarto día, pidió a su amiga Lindsay que le prestara el coche para dar una vuelta rápida por las cercanías. Estaba en Binisafúller, llegó hasta Binidalí, vio una casa en venta, hizo una llamada telefónica, concertó una visita y antes de concluir la semana, le habían aceptado su oferta.Tal era la intensidad con que lo había hechizado Menorca. Richard justifica su decisión con un encogimiento de hombros, “Soy algo impulsivo”, dice sonriendo.
En un principio compró la casa como inversión, con la intención de usarla para pasar sus vacaciones y posiblemente, alquilarla a amigos cuando no la ocupara él. No obstante, al regresar a Londres, las cosas cambiaron. “Había estado trabajando 25 años en la industria de la moda. Me había ofrecido muchas oportunidades y había disfrutado la mayor parte de aquellos años, pero caí en la cuenta de que ya había conseguido toda la satisfacción que era posible. Necesitaba un cambio, la vida tenía otras facetas.”
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Jun
15
2008
Ferreries puede dar la impresión de estar a años luz del centro de la moda en ciudades como Londres o Milán, pero Lina explica que es todo lo contrario.”Cuando un modelo tiene aceptación, se vende en Nueva York, en París y en Ferreries. El mismo estilo triunfa al mismo tiempo”. Realmente, la moda es un negocio global, “hoy en día el mismo reportaje de Vogue se publica en los EEUU y luego en Madrid y después en Taiwán, las tendencias en moda son internacionales”. Para demostrar que tiene razón, Lina añade que “el modelo que se vende más en Ferreries durante agosto resulta ser el más vendido, en los demás sitios, en septiembre”. A pesar del calor, tanto los turistas como los menorquines compran botas para la próxima temporada de invierno.
Mirando hacia el futuro, a Lina le gustaría ver una expansión de su propia red de tiendas actualmente Jaime Mascaró tiene 40 en España y otras 15 en el resto del mundo. Jaime Mascaró abrió su segunda tienda en los EEUU el año pasado, pero les gustaría aumentar su presencia allí, aunque Japón es otro de los objetivos. Pero, a pesar de sus constantes viajes por motivos de ferias, desfiles de moda y visitas a clientes, Lina es menorquina hasta la médula. “Salir es emocionante y me encanta viajar, pero al cabo de diez días, estoy lista para regresar a Menorca. Creo que no podría vivir en ningún otro sitio”.
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Jun
10
2008
Actualmente, la empresa Jaime Mascaró sigue estando muy ligada a sus raíces familiares, a pesar de su proyección internacional. Lina dirige el lado comercial y administrativo del negocio, mientras que su hermana menor, Úrsula que estudió en Italia se encarga de todo lo relacionado con el diseño, tanto de la marca Jaime Mascaró como de la suya propia. Jaime se declara jubilado,”pero no sabe estarlo”, añade Lina. Por otro lado, el marido de Lina dirige la cadena de tiendas de Jaime Mascaró, y el marido de Úrsula promociona la marca en los mercados del Reino Unido e Irlanda. “Al ser un negocio familiar, el día a día puede ser intensivo. Los objetivos van más allá de los de una empresa, todos vivimos para ello”. Naturalmente, en algunas ocasiones surgen desacuerdos. Lina bromea sobre una lucha constante que tiene con su hermana. “A ella no le gusta diseñar zapatos de tacón muy alto, pues dice que no se venden bien, mientras que yo, como soy bajita, siempre llevo tacones que son absurdamente altos.”
Menorca ofrece un factor de novedad a los clientes. “La gente piensa que es increíble que todavía fabriquemos zapatos aquí. Creen que es imposible”. Y por ello, Lina explica orgullosa,”nos encanta decir que somos de Menorca”. No sólo se hacen los zapatos en Menorca, sino que los hacen gente menorquina. Está claro que los zapatos podrían hacerse en cualquier otra parte, “¿pero cómo se controlaría la calidad y el diseño?”, pregunta Lina. “Mi hermana baja a la fábrica continuamente. Si estuviera en Londres, no podría hacerlo.”
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