Jun 05 2008
Jaime Mascaró (I)
Hace casi 90 años, en 1918, que el padre y el tío de Jaime Mascaró empezaron a trabajar juntos, haciendo zapatos en un pequeño taller de Ferreries. “Era un pueblo muy pobre entonces”, nos recuerda Lina, “hacían zapatos de ballet, para bailar”. Es casi irónico comprobar que sus primitivos diseños tienen gran éxito actualmente los zapatos de bailarina continúan siendo uno de los modelos que mejor se venden. “Siempre hemos hecho zapatos de bailarina”, explica Lina, “pero da la casualidad de que ahora están muy de moda”. Tan de moda, de hecho, que Jaime Mascaró ha inaugurado, a principio de este año, una tienda situada en el corazón del distrito comercial de Londres, dedicada exclusivamente a su colección de Pretty Ballerinas.
Cuando cogió el control de la fabrica, Jaime comenzó a introducir cambios gradualmente. Empezó por poner suelas propiamente dichas en los zapatos de ballet, convirtiéndolos en escarpines planos. “Hace treinta años que nos trasladamos a esta fábrica”, fue el primer negoció que se trasladó al polígono industrial de Ferreries. “No había nada más entonces, y cuando Jaime estableció el negocio, se modernizó la fábrica y se mecanizó el proceso de fabricación.”
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