Jun 07 2008
Jaime Mascaró (II)
Lina es una de tres hermanas y su niñez estuvo constantemente vinculada al negocio de su padre. “En casa hubo zapatos desde el día que nací. Habría sido imposible dedicarme a otra cosa”. Lina nos va describiendo como su casa estaba siempre llena de clientes, muestrarios de colores y de zapatos. Las vacaciones eran más de lo mismo, cuando Jaime viajaba a París o Milán de negocios, a menudo se llevaba a las niñas con él, “nos ha infundido un profundo espíritu de trabajo, está tan vinculado a nosotras que se hace difícil explicarlo”. La madre de Lina, Xisca, también ha tenido un papel importante en el éxito de la empresa. “Siempre ha sido una mujer muy moderna”. Incluso actualmente, Xisca sigue contribuyendo, ayudando con los escaparates de sus tiendas de Menorca.
Mientras iba subiendo el negocio, Jaime pasaba, cada año, muchos meses viajando. “A veces llegaba a pasar seis meses fuera de la isla”, recuerda Lina, “y las cosas no eran como son ahora. Los vuelos, tanto de ida como de regreso a la isla, eran escasos”. Jaime estableció estrechas relaciones con sus clientes, “sólo querían trabajar con él, no querían ver a nadie más”, explica Lina.
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