Jul
16
2008
A pesar de que la riqueza de la clase media iba en aumento, la mayoría de menorquines sacaban, trabajando el campo, lo justo para vivir. “En aquella Època había piratas franceses y menorquines en el mar”, nos recuerda Tomé, “muchos menorquines robaban de los barcos mercantes para poder sobrevivir”. Por este motivo, el transporte de los materiales para el órgano de Santa María no era una tarea fácil. El sobrino de un cardenal francés escribió una carta en la que autorizaba el libre paso del órgano. Pero existen otras historias. Una de ellas reivindica que el órgano provenía de Turquía, pero un fuerte temporal obligó al capitán del barco a abandonar el instrumento en Menorca, en vez de llevarlo a su destino final que era Inglaterra. Seguramente se trata de una invención “pero la historia cae bien a los turistas”, añade Tomé.
Fue una suerte que el órgano de Santa María no fuera dañado durante la Guerra Civil. Al estallar la guerra, la isla estaba bajo control republicano y había 19 órganos, pero sólo se conservaron unos pocos. El ejército usó la Iglesia de Santa María como almacén durante la guerra. Tomé opina que “obviamente la pérdida de vidas humanas fue uno de los fracasos de la guerra, pero también lo fue la muerte de la cultura”. Curiosamente, fue un ilustre militar republicano, Hernández Sans, quien firmó una orden que garantizaba la protección del órgano de Santa María; sólo sufrió ligeros desperfectos en su caja y en el interior. “Es importante conocer este hecho, pues nos hace valorar el órgano, aún más”
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Jul
13
2008
Mozart definió el órgano como “el rey de todos instrumentos”, Tomé Olives, organista de Santa María, nos manifiesta una parecida reverencia y admiración hacia esta orquesta de una sola persona. Después de estudiar música durante muchos años en Menorca, Barcelona y Munich, sabe que el órgano tiene mucho que enseñarle todavía. “Nunca terminaré de aprender. Llevo estudiando los últimos 27 años y aún no he terminado”. Tomé vive en Sant Lluís. “He viajado mucho, pero Menorca es como un imán”. Naturalmente, si Tomé hubiese decidido marcharse de la isla, su carrera profesional hubiese tomado un rumbo diferente. “Menorca le da a uno más tiempo, tiempo de calidad. Si tuviera que hacer lo que hago aquí, en Barcelona o Madrid, necesitaría diez horas más cada día”.
El órgano de Santa María es un capítulo aparte en la larga historia cultural de Menorca. Se invitó a Juan Kyburz, organero suizo, a venir a la isla para construir el instrumento, empezándose su construcción en 1807. “Kyburz se integró tanto en la vida menorquina, que incluso se casó con una joven de Ciutadella”, nos cuenta Tomé. Cuando comenzó el trabajo, Menorca hacía poco que había vuelto a la corona española, tras casi un siglo de dominación británica. “Había una clase burguesa con considerable poder adquisitivo”, anota Tomé. “Se trataba de una clase media culta, interesada en la cultura”, un factor que tuvo consecuencias importantes para la isla. “Hubo momentos en que había tres maestros organistas trabajando en la isla, algo casi increíble si tenemos en cuenta que la población de Menorca era inferior a 20.000 habitantes”.
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Jul
11
2008
Más que un simple técnico o profesor, Tolo es una especie de médico musical. “El piano es un instrumento vivo”, explica Tolo con entusiasmo, al haber partes de madera, fieltro y cuero, la afinación es una tarea delicada. El clima húmedo de Menorca influye muchísimo en los pianos, “el instrumento está vivo y exige que se respete”, comenta Tolo, explicando cómo las marcadas oscilaciones en el contenido de agua en el aire afectan, rápidamente, a la calidad del sonido. Por ello, recomienda el uso de un Piano Life Saver System, un sistema que, colocado al piano, lo humidifica o deshumidifica, según el tiempo que haga, asegurando, de ese modo, unos niveles constantes de humedad en el instrumento.
Aparte de enseñar, afinar y dirigir (dirige la banda de la Escuela Municipal de Música de Maó), Tolo se ha introducido también en el comercio al por menor, abriendo, hace tres años, su propia tienda de música Tons i Sons en Es Castell. La tienda es un comercio familiar,Tolo junto con su mujer Mónica - que es maestra de Educación Primaria y pianista - tratan con sus clientes personalmente. Abren sólo dos tardes a la semana, además de con cita previa, siempre que haga falta. Tolo aspira a que Tons i Sons sea algo más que un simple punto de venta de pianos, clarinetes, accesorios y muchos otros instrumentos. Organizan también, con regularidad, conciertos y conferencias para músicos, cualquiera que sea su edad o especialidad. Tolo sabe, por experiencia personal, que cuando hablamos de música, uno está en aprendizaje continuo.
TONS I SONS
CARRER GRAN, 150.
ES CASTELL
www.tonsisons.com
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Jul
10
2008
Nacido en el seno de una familia de músicos, Tolo ha estado inmerso en un ambiente musical desde su más temprana edad. Después de completar sus estudios superiores de clarinete, Tolo adquirió experiencia, como instrumentista, tocando por la península y el extranjero, como solista, en conciertos de música de cámara e, incluso, con la prestigiosa orquesta del Gran Teatre Liceu de Barcelona - donde, curiosamente, actuá junto a su hermano, que es también clarinetista. Actualmente es profesor de este instrumento en el Conservatorio de Música y Danza de Menorca. Pero lo que distingue a Tolo de los demás músicos menorquines es su trabajo con pianos - es el único afinador de la isla.
“No existe una escuela donde estudiar tecnología de pianos”, explica Tolo - y sus profesionales son muy herméticos en lo que a sus técnicas se refiere - por lo que Tolo tuvo que cruzar el Atlántico para poder descubrir más sobre la materia, estudiando en Randy Potter’s School of Piano Technology, en los EEUU. De hecho, viajar es una parte integral de su profesión, ya que hay pocos afinadores de piano y, por ello, hace el mantenimiento de pianos privados en Mallorca, Ibiza y Formentera, con la necesaria regularidad. Además, sigue cursos y seminarios de puesta al día en la península o en el extranjero. En Menorca, aparte de cuidarse de muchos pianos privados, está encargado también de los del Conservatorio, los de muchos Ayuntamientos y del magnífico Steinway, gran cola, adquirido con motivo de la reapertura del Teatre Principal de Maó en el año 2001, después de la reforma integral del mismo.
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Jul
06
2008
Y estos momentos de solaz para sus empleados da, obviamente, resultados positivos. El equipo multinacional de Toby, chefs chilenos y camareros franceses y menorquines, e incluso el hermano de Toby, Bertie, que trabaja en la cocina, se van ocupando de los tres comedores, del bar de abajo y de la cocina, con discreción.Toby es además poco convencional y no se limita a estar en la cocina cuando trabaja.”Tal vez sea poco ortodoxo”, dice, “pero a menudo sirvo las mesas además de cocinar”. Después de haber trabajado jornadas de largas horas en restaurantes frenéticos de Barcelona,Toby agradece ese cambio de ritmo de Sa Torre des Sol. “Con un restaurante más pequeño todo es más íntimo, más controlado y hay más tiempo para relacionarse con la gente”. El trabajar en Menorca significa que Toby pueda dedicarse a su carrera, pero sin poner en peligro su calidad de vida. Significa, asimismo, que no hay monotonía ni en sus días ni en sus platos, “todo depende de mi estado de ánimo realmente”, dice con una sonrisa en los labios.
PARA RESERVAR: +34 971 360 399 +34 666 018 333
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Jul
04
2008
Sa Torre des Sol equivale a una cocina inspiradora y de comida recién preparada: ensaladas de temporada, cortes de carne y pescado de calidad, pero con una dosis de sofisticación, como platos delicadamente presentados, adornados con ligeros brochazos de salsa de color. Se trata de una comida reconfortante pero con un toque de clase, a precio razonable y en un escenario íntimo.Aunque los platos se presentan con imaginación, no es un requisito que los comensales se pongan elegantes para cenar, es un entorno informal en el que el énfasis va puesto más sobre la calidad que la cantidad de la comida. La descripción que hace Toby del restaurante es franca, “quería crear un lugar donde la gente pudiera venir a disfrutar de comida recién hecha y de calidad, en un entorno relajado y agradable.” El restaurante no es sólo el hogar de Toby, sino que también sus empleados son considerados como su familia. “Doy mucha importancia a que todos comamos bien”, comenta, como si un restaurador tuviera la obligación de cuidar de sus empleados. “Siempre insisto en que, media hora antes de abrir al público, todo esté preparado para luego sentarnos todos a comer un buen plato de comida caliente y a tomar un vaso de vino, si a alguno le apetece”. Para Toby esos 30 minutos son tan importantes como las horas que los empleados van a tener que soportar preparando y sirviendo comidas, “es un buen momento del día en que todos podemos detenernos para comer algo y recargar las pilas”. Significa, además, que sus compañeros de trabajo son algo más que empleados,”es una buena ocasión para que la gente pueda conversar”, opina.
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Jul
02
2008
Los recuerdos de la niñez de Toby tienen dos temas recurrentes: Menorca y la comida. Siendo el hijo mayor, Toby a menudo se quedaba, hasta tarde, en la cocina ayudando a su madre,”es una cocinera excelente y siempre ha sido aficionada a probar cosas nuevas”. La pasión de Toby por la cocina casera empezó precisamente allí: en casa, “era una de esas madres que siempre estaba haciendo tortas de rechupete y rosbif auténtico los domingos”, recuerda con nostalgia. Ese interés por la cocina preparó, eventualmente, el terreno para que los padres de Toby abrieran una casa de huéspedes donde se celebraron muchas bodas y otras celebraciones, “la casa estaba siempre llena de visitas”, y así la línea de separación entre la cocina casera y el tener invitados se volvió borrosa.
Las vacaciones eran una simple repetición de la vida en casa, pero añadiéndole el soñado sol de Menorca, “mis padres han estado viniendo aquí desde antes de nacer yo”, indica Toby. Pero no fue sólo la familia Thornton que ocupó su casa en la isla,”solíamos venir con muchas otras familias y luego sus parientes venían con sus hijos…” Hasta donde alcanza su memoria, siempre pasaron sus vacaciones en Menorca. “Creo que el primer y mejor recuerdo que tengo es el de la fruta de la isla. Aunque debía ser muy pequeño, igualmente recuerdo aquel olor de la fruta, como los albaricoques y los higos. Su sabor era fantástico.” Entonces ¿fue la cocina que eligió a Toby o él quien eligió la cocina? La pregunta le hace sonreír, “creo que realmente es una combinación de ambas cosas”, pero sin duda, la familia de Toby ha jugado un papel importante en su interés por la cocina.
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