Jul 16 2008
El rey de los intrumentos (II)
A pesar de que la riqueza de la clase media iba en aumento, la mayoría de menorquines sacaban, trabajando el campo, lo justo para vivir. “En aquella Època había piratas franceses y menorquines en el mar”, nos recuerda Tomé, “muchos menorquines robaban de los barcos mercantes para poder sobrevivir”. Por este motivo, el transporte de los materiales para el órgano de Santa María no era una tarea fácil. El sobrino de un cardenal francés escribió una carta en la que autorizaba el libre paso del órgano. Pero existen otras historias. Una de ellas reivindica que el órgano provenía de Turquía, pero un fuerte temporal obligó al capitán del barco a abandonar el instrumento en Menorca, en vez de llevarlo a su destino final que era Inglaterra. Seguramente se trata de una invención “pero la historia cae bien a los turistas”, añade Tomé.
Fue una suerte que el órgano de Santa María no fuera dañado durante la Guerra Civil. Al estallar la guerra, la isla estaba bajo control republicano y había 19 órganos, pero sólo se conservaron unos pocos. El ejército usó la Iglesia de Santa María como almacén durante la guerra. Tomé opina que “obviamente la pérdida de vidas humanas fue uno de los fracasos de la guerra, pero también lo fue la muerte de la cultura”. Curiosamente, fue un ilustre militar republicano, Hernández Sans, quien firmó una orden que garantizaba la protección del órgano de Santa María; sólo sufrió ligeros desperfectos en su caja y en el interior. “Es importante conocer este hecho, pues nos hace valorar el órgano, aún más”
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