Sep 29 2008
Teatro principal de Mahón (III)
Dentro y fuera del teatro, Maó compagina, con facilidad, su propia cultura con las adoptadas. “Es una ciudad multicultural”, admite Arturo, pero que conserva, al mismo tiempo, su propio carácter. Echando un vistazo a la historia de Menorca se pregunta “¿cómo ha sobrevivido Menorca si han venido tantas civilizaciones a la isla? Creo que es debido a que hemos salido adelante pese a todas estas influencias” Y a pesar de pasar de mano en mano, el teatro se ha mantenido como un símbolo cultural para todos los habitantes de Maó. “Menorca no sería la misma sin él”, afirma Arturo.
Regresando a los tiempos modernos, Arturo es también una especie de símbolo de la vida menorquina, aunque él nunca lo admitiría. Hace más de diez años que es alcalde, y el próximo septiembre será el decimoquinto aniversario de su participación como jinete representante del ayuntamiento en las fiestas de Maó. Esta celebración anual ocupa una gran parte del tiempo libre de Arturo. “Mientras que durante el invierno me gusta salir en la barca o disfrutar de la música, al llegar el verano, es mi obligación y devoción empezar a montar de nuevo para prepararme para las fiestas”. Llevo tanto tiempo participando en ellas que “no me acuerdo de cuando las pasaba sin montar a caballo”, bromea Arturo. Desde las fiestas a la ópera, la oferta cultural de Maó abarca todos los gustos: y entre sus obligaciones culturales y sus gustos personales,Arturo procura que se mantenga así.
Para Arturo y el
Hay pocos edificios que puedan reivindicar un papel tan integral en las vidas de los menorquines como el
Nando se ha atrevido a introducir nuevos estilos y materiales a lo largo y ancho de la isla, pero al mismo tiempo, ha respetado la tradición menorquina ciertamente un equilibrio difícil de lograr. ¿Se puede reconocer el trabajo de Nando por la isla con facilidad? “Claro que sí, la elección de arquitecto es importante, creo que pongo un toque personal enlos edificios pero, sobre todo, intento plasmar las peticiones de los clientes en mis diseños”. No obstante Nando no sólo se apasiona con el espacio construido en la isla, pues hay otro elemento importante del paisaje de Menorca que ocupa su tiempo libre. Hace tiempo que él y su hermano están interesados en los caballos y las carreras al trote. “Tenemos un club de equitación cerca de Sant Lluís, llamado Biniparratx Gran”, nos revela, donde se entrenan y crían caballos. Se inauguró en el 2004 y ya tienen 15 clientes y les traen muchos caballos de Mallorca.
Las nuevas ideas no significan dar la espalda a las viejas. Tomemos, como ejemplo, Tressants en Ciutadella. Una casa de ciudad escondida en una de las calles mas estrechas de Ciutadella, su fachada exterior no da indicación alguna de la combinación de los estilos tradicional y contemporáneo de su interior. Techos de bóveda, arcos de piedra y paredes de marès sin cubrir se combinan, sin problema, con toques modernos, tales como dormitorios con desniveles, una piscina subterránea y tragaluces. “Es una casa que me sería imposible repetir”, comenta Nando, pues su reforma duró un agotador período de tres años. Pero lejos de darse mérito por el producto terminado, simplemente se considera una de las piezas que lograron convertir Tressants en lo que es actualmente. “Vino un interiorista de Cerdeña para trabajar en sus paredes que son, a la vez, abstractas y mediterráneas pero en este caso, mis esfuerzos simplemente complementaron el trabajo del interiorista. Es él quien tiene la chispa y la destreza para convertirlo en algo realmente espectacular”.
En una de las numerosas y estrechas calles de Mahón, bordeada de casas adosadas que nos dan poca indicación de lo que pueda haber dentro de ellas, se encuentra ARU Arquitectura SL donde Nando Pons trabaja con su equipo de arquitectos.Tras la sólida puerta doble de esta antigua casa de ciudad, meticulosamente restaurada, se plasman sobre papel los diseños de algunas de las edificaciones más vanguardistas de Menorca.
“He asumido todo lo que han dicho” cuenta Richard “pero queda tan sólo una parcela en primera línea de Cala Llonga. Se la enseñaré no tendrán interés pero con tal de verla”. Adivina dónde acabaron los Wortley. Ningún chalet de lujo, villa aislada, casa de campo al lado de la costa pudo con la alegría que sintieron Richard y Louise al ver que la parcela estaba al lado de la casa de sus sueños, la que habían visto cuando su barco resoplaba por el puerto de Maó. No tardaron en hacer la decisión. Richard bromeó que las deliberaciones eran muy breves “al llegar a casa, pensamos cinco minutos”. Al saber que iban a tener que volver a la isla varias veces al año para poder seguir la construcción, Richard y Louise decidieron comprar un apartamento nuevo al otro lado del puerto. Pero en vez de disfrutar de una vista al mar mientras la casa se iba construyendo “alquilamos unas 20 propiedades durante dos años” recuerda Richard. Irónicamente, el apartamento tardó más en acabarse que la casa. Pero no se enfadaron “nos hemos acostumbrado a un ritmo de vida más lento” comenta Louise, “y nos sentimos muy integrados en la isla”. Podría decirse que los Wortley han aprovechado las dosis abundantes de paciencia que han necesitado mientras la casa tardaba tanto en construirse. “Por un lado, es una maravilla que el proceso entero ha tardado cinco años” observa Richard “hemos podido forjar relaciones fenomenales con los isleños a lo largo de estos cinco años y ahora, nos han abierto el corazón”. La pareja se ha sentido sorprendida por la amabilidad de la gente local. “De la gente que hemos conocido hasta ahora en la isla, no hay ni una persona con quien no me gustaría pasar una velada. Toda la gente que hemos conocido es encantadora”.
“Era hace unos cinco años” recuerda Richard “e hicimos el desacierto de reservar un viaje organizado a Punta Prima”. En aquel entonces, Louise estaba embarazada y su hijo mayor, Freddy, tenía pocos meses. Desde el momento en que tocaron tierra parecía que su estancia iba a ir a pique. “Subimos a un autobús espantoso, llevaba a la gente a los centros turísticos, dejando desembarcar a unos cuantos en cada parada y pensábamos, ¿qué diablos hacemos aquí?” Para colmo, su alojamiento distaba mucho de lo que había salido en el folleto. “Estábamos deprimidos ya y entramos en el lugar más espantoso imaginable y habíamos pagado una fortuna, realmente no estaba a la altura”.
Es una mañana soleada como cualquier otra. No han tocado las nueve pero el calor de sol ya es tal que el más mínimo esfuerzo hace que un riachuelo de sudor desliza por mi nuca. Subo la cuesta de una de las calles vertiginiosas de Cala Llonga, estudiando los letretereos de las casas para localizar mi destino. Pero no tenía que preocuparme, no me iba a perder: un tipo amable me para medio camino. “¿Nos busca a nosotros?” pregunta, y me conduce hacia dentro. La pasión de la familia Wortley por Menorca se despertó en el eaño 2000 per sus relaciones con la isla no empezaron bien.
Se están programando varios actos para el bicentenario del órgano en el 2010, que incluyen un ciclo de conciertos, una exposición, y planes para visitar la tierra natal de Johann Sebastián Bach, a quien Tomé declara como “el maestro organista”. Se emprenderá el trabajo de restaurar el órgano, una tarea minuciosa que comportará la limpieza individual de cada uno de los 3.120 tubos, así como su reajuste, para mejorar la calidad del sonido del instrumento. Además, Tomé, junto con otros organistas y un matemático, tienen el ambicioso proyecto de construir un nuevo instrumento que tendría sus notas divididas en cuartos de tono en vez de semitonos.