Sep 12 2008

Las primeras impresiones no cuentan, incluso en Menorca (III)

Published by escritor at 7:47 under Menorca Gente

imagen-004-s.jpg“He asumido todo lo que han dicho” ­ cuenta Richard ­ “pero queda tan sólo una parcela en primera línea de Cala Llonga. Se la enseñaré ­ no tendrán interés ­ pero con tal de verla”. Adivina dónde acabaron los Wortley. Ningún chalet de lujo, villa aislada, casa de campo al lado de la costa pudo con la alegría que sintieron Richard y Louise al ver que la parcela estaba al lado de la casa de sus sueños, la que habían visto cuando su barco resoplaba por el puerto de Maó. No tardaron en hacer la decisión. Richard bromeó que las deliberaciones eran muy breves “al llegar a casa, pensamos cinco minutos”. Al saber que iban a tener que volver a la isla varias veces al año para poder seguir la construcción, Richard y Louise decidieron comprar un apartamento nuevo al otro lado del puerto. Pero en vez de disfrutar de una vista al mar mientras la casa se iba construyendo “alquilamos unas 20 propiedades durante dos años” recuerda Richard. Irónicamente, el apartamento tardó más en acabarse que la casa. Pero no se enfadaron “nos hemos acostumbrado a un ritmo de vida más lento” comenta Louise, “y nos sentimos muy integrados en la isla”. Podría decirse que los Wortley han aprovechado las dosis abundantes de paciencia que han necesitado mientras la casa tardaba tanto en construirse. “Por un lado, es una maravilla que el proceso entero ha tardado cinco años” observa Richard “hemos podido forjar relaciones fenomenales con los isleños a lo largo de estos cinco años y ahora, nos han abierto el corazón”. La pareja se ha sentido sorprendida por la amabilidad de la gente local. “De la gente que hemos conocido hasta ahora en la isla, no hay ni una persona con quien no me gustaría pasar una velada. Toda la gente que hemos conocido es encantadora”.

La isla también les encanta. “Nos complace saber que la isla no ha cambiado de forma dramática” explica Louise “todos nuestros invitados se sorprenden al ver que está tan poco explotada ­ en la península hay grúa tras grúa, pero aquí la construcción es de poca altura, atractiva, no estropea el entorno”. La sutileza de Menorca también les ha cautivado, como dice Richard “aquí hay restaurantes verdaderamente buenos, actos culturales de categoría pero todo es discreto, aquí no fardan”.

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