Feb 27 2008
Bonnin Sanso: la versión de Juan (y II)
Bonnin Sanso: La versión de Juan (I) - Bonnin Sanso: la versión de Juan (y II)
El trato con tantos clientes ingleses y el hecho de tener también un socio inglés han hecho que Juan haya adoptado ciertos trazos británicos. “He tenido la suerte de conocer a algunos británicos encantadores que me han influido positivamente”, anota Juan. “Estoy muy agradecido a los británicos, pues creo que son una de las mejores cosas que le han ocurrido a Menorca, lo digo sinceramente”.Teniendo en cuenta su relación con los británicos y su enfoque comercial, Juan afirma: “Creo que, por naturaleza, siempre he sido un menorquín atípico”.
Juan, persona de altos vuelos tanto en el negocio como fuera de él, tiene hobbys poco corrientes. Uno de sus grandes logros fue en el tiro al plato. “Estuve en el equipo nacional y fui campeón de España dos veces, en 1985 y 1991″, recuerda, “viajé por toda España cuando practicaba ese deporte y fui miembro de la delegación española de los Juegos Olímpicos de Barcelona”. Más recientemente, Juan ha seguido alzando su vista hacia el cielo. “Tengo licencia de piloto y vuelo, casi semanalmente, a Mallorca para visitar nuestras oficinas”. No hay nada como ver Menorca desde el aire, “lo recomiendo a todo el mundo”, dice Juan apasionadamente, “volar es una experiencia muy excitante, la primera vez que lo hice en solitario fue fantástico”. Bonnin Sansó ha adquirido, recientemente, una avioneta de siete plazas. Tiene programado llevar a unos clientes para que vean su propiedad desde el aire, algo que hacen con regularidad. “Nunca me he aburrido”, admite Juan, y viendo lo ocupado que está con el negocio y sus pasatiempos es fácil comprenderlo.
Hay algunas propiedades que van y vuelven, “¡hay un apartamento en Son Bou (Menorca) que lo hemos vendido cinco veces!”, en cambio otras sólo se ponen a la venta una vez en la vida. “Son Cameró es simplemente un propiedad preciosa, tan especial y discreta”, como también los es la antigua noria y molino Es Molí de Dalt. “Una de las grandes ventajas de mi trabajo es que me permite descubrir esos sitios cuya existencia desconocen muchos isleños”. Los clientes se encuentran cómodos con Colin, cualquiera que sea su presupuesto, debido a su honestidad y a su don de comunicación. Su entusiasmo, tanto si enseña a alguien una propiedad como si describe un proyecto de reforma, es contagioso: mientras que con otros la gente ve, meramente, una parcela de terreno, Colin logra hacerles imaginar un chalet de lujo o una finca de estilo menorquín sin faltarle detalle alguno. A pesar de la rápida expansión del negocio, sigue siendo tan accesible como en los primeros días.
Cuando Margaret, la esposa de Colin, visitó Menorca en octubre de 1973 por primera vez, al regresar al Reino Unido manifestó a los suyos que había descubierto el paraíso. Y, después de más de treinta años, los sentimientos de la pareja no han cambiado. Para Colin, cada día vigorizante y despejado en Menorca es “otro día en el paraíso”. No duda al manifestar cuál es el secreto de Menorca que la convierte en un lugar tan especial para trabajar y vivir. “Es muy simple”, afirma sin pensarlo un momento, “la gente, no sólo los clientes, sino toda la gente que llego a conocer a través de mi vida profesional. Vivir aquí todos estos años ha sido un privilegio”
En apenas cincuenta años Juan Torres ha acumulado un curriculum lleno de experiencias tan variadas que cualquier persona necesitaría varias vidas para darles cabida. De conversación agradable, apasionado con los varios proyectos que siempre compagina y, sobre todo, muy trabajador, Juan no da el éxito de
Nacido en el condado de
Colin empezó a relacionarse con los isleños a partir del primer día. Entre el