El Banco de España urge a reformar el sistema financiero para evitar estas crisis
El modelo financiero que ha dado lugar a la crisis actual, el basado en el establecimiento de intermediarios entre los clientes que piden un crédito y aquellos que finalmente lo financian, «se ha convertido en un problema de todos. No es el modelo español pero nos debe preocupar su evolución futura». Así de tajante se mostró ayer José María Roldán, director general de Regulación del Banco de España, que cree imprescindible una reforma del sistema financiero internacional para garantizar que la próxima crisis «sea distinta y de menor intensidad que la actual».
Roldán, que participó en el XVII Congreso de Auditoría que reúne estos días en Valencia a más de 550 profesionales del sector, explicó que el Banco de España no prohibió este tipo de instrumentos cuando las entidades financieras españolas se lo propusieron, pero exigió que se consolidasen en balance estos activos, con lo que su rentabilidad desaparecía y por eso no los crearon.
Respecto a la reforma que necesita el sistema, hizo hincapié en varios aspectos que, a su juicio, deben modificarse. En primer lugar, apuntó que las agencias de «rating» deberían utilizar escalas de valoración distintas para evaluar el riesgo de los productos tradicionales y de estos nuevos. «Que se inventen una triple Z», por ejemplo, dijo. Sobre las normas contables, señaló que no se debe abandonar el valor razonable como método de valoración, sino perfeccionarlo. Asimismo, se debería reducir la complejidad de estos productos estructurados y que quien concede el crédito asuma también el riesgo del impago. «Lo que no puede ser es que un año después del estallido de la crisis «subprime» todavía no conozcamos las pérdidas totales que lleva asociadas».
Ajuste en los bancos
Por su parte, el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, recomendó ayer a la banca española «retener más beneficios» como fórmula para reforzar su base de capital ante el menor crecimiento del negocio, sin olvidar otras opciones como ampliaciones de capital y emisión de cuotas, informa Ep.
En su discurso inaugural del nuevo curso académico de Esade, Fernández Ordóñez hizo hincapié en que la banca española ha caminado en la dirección «correcta» en este contexto de crisis financiera internacional, pero recomendó a las entidades que asuman «bien» esta nueva realidad, que obligará a un proceso de ajustes de los balances bancarios y a un estricto control de costes.
También el recién nombrado vicepresidente de la CNMV, Fernando Restoy, que participó en el citado Congreso de Auditoría, se refirió a la crisis financiera internacional. Restoy advirtió del peligro de cambiar la legislación contable de manera apresurada «para buscar un alivio de las cuentas de empresas o sectores concretos». De igual modo, se mostró contrario a que haya iniciativas unilaterales en la Unión Europea que supongan un distancionamiento de las normas contables internacionales. A su juicio, este tipo de actitudes supondría un descrédito para las empresas europeas en los mercados internacionales.
El vicepresidente del supervisor bursátil se refirió, asimismo, a la importancia que tiene en España la información que suministra el sector inmobiliario. La calidad de la información depende del rigor de «la política de valoración empleada» por lo que abogó por abrir una reflexión internacional sobre la autorregulación que existe para la profesión de tasadores inmobiliarios y financieros y «al igual que se está plantando con las agencias de «rating», considerar una ampliación de los requisitos normativos, así como el establecimiento de más controles sobre su actividad».
La Bolsa española le ha dado una vuelta a la jornada, gracias al tirón de la mayor parte de los grandes valores, y cerca de las 16.00 horas el principal selectivo del mercado español, el Ibex-35, se ha colocado a un paso de los 9.000 puntos al avanzar el 1,54%.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteró ayer en Pekín (China) que su voluntad de estar presente en Washington “no responde a un capricho”, sino que debe ser la constatación de que su gobierno “con argumentos y contenidos” se ha tomado en serio la reforma a fondo del sistema financiero internacional, cuya falta de regulación ha provocado la actual crisis.