El euro afronta su primera recesión al cumplir 10 años
Apenas acaba de cumplir diez años y ya tiene ante sí el mayor reto al que se ha enfrentado una moneda en los últimos 80 años. El euro cumplió ayer una década, en medio de la mayor crisis financiera y económica que ha sacudido el mundo desde la Gran Depresión de 1929. Pero la moneda única afronta la primera recesión de su economía con más fortaleza que nunca (frente al dólar y la libra) y con una historia de éxito reconocida, incluso, por sus detractores iniciales. Países que eligieron quedarse fuera –como Gran Bretaña, Dinamarca o Suecia– miran ahora con envidia el paraguas protector del que ahora goza la zona euro y sin el que algunos países más vulnerables, como España, habrían sufrido un zarpazo de la crisis financiera mundial muchísimo más dañino.
Con todo, para el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, que proclama el “éxito” del euro, el principal logro de la moneda única ha sido la creación de 16 millones de empleos en la eurozona desde su puesta en marcha.
Pero además, el euro está proporcionando estabilidad en estos momentos de tensión. “Solo con imaginarnos cómo estaríamos ahora si no existiera el euro, se rinde un homenaje a su nacimiento”, ha declarado el comisario Almunia. El valioso papel de escudo ejercido por el euro en la actual crisis suscita unanimidad.
“De no ser por el euro, España estaría en una situación intermedia entre Reino Unido y Dinamarca, con tipos de interés del 13% y una moneda muy devaluada”, opina el profesor de Economía Internacional de la Universidad Pontifica de Comillas, Alfredo Arahuetes. El alcance de la recesión sería entonces más profundo. “Es mejor no pensarlo”, dice.
BALANCE POSITIVO
Para el profesor Arahuetes, el balance que se puede hacer tras 10 años de euro es “claramente positivo”. En su opinión “el euro ha funcionado bastante bien”, se ha consolidado como segunda moneda internacional y “si Europa consigue hablar con una sola voz, tendrá un gran papel en el nuevo orden financiero internacional”.
Para el director ejecutivo de la Fundación de Estudios Aplicados (Fedea), Pablo Vázquez, además, el balance de esta década es “sorprendentemente positivo”, si se tiene en cuenta la heterogeneidad de las 11 economías fundadoras del euro. “Las cosas han funcionado bien” y a España le ha ido “claramente bien”, subraya. El euro ha aportado a España “lo que le faltaba: credibilidad de cara al exterior”, y eso ha permitido la financiación de su economía.
EN EL PECADO ESTÁ LA PENITENCIA El euro explica casi todo lo que está pasando en la economía española. Sirve para explicar el boom económico más largo de su historia. Pero también explica que España sea uno de los países más vulnerables ante la actual crisis. “En el pecado está la penitencia”, resume el dicho popular. Por último, gracias al euro la recesión no está resultando tan profunda como cabría esperar con un déficit exterior en torno al 10% del PIB.
Para el jefe de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), Ángel Laborda, la valoración del euro para la economía española es “positiva, pero con aspectos amargos”. España era uno de los países “más inestables” de Europa a nivel macroeconómico y eso obligaba a pagar muy cara la financiación exterior y a tener unos tipos de interés altos. Con el euro desapareció este sobreprecio y bajaron rápidamente los tipos de interés, al ritmo que impuso el Banco Central Europeo (BCE). Pero los tipos bajaron demasiado para España y el endeudamiento de familias y empresas se disparó. “Son las razones que, junto con la inmigración, explican el boom económico español”, coinciden Laborda, Arahuetes y Vázquez.
Tradicionalmente, la economía española se veía abocada a un ajuste cada vez que su déficit exterior llegaba al 4 ó el 5% del PIB. Entonces había que devaluar la moneda y subir los tipos de interés, como pasó en 1993. “Con el euro, el déficit exterior ha llegado más allá del 10%, y eso ha permitido que se haya estirado tanto el boom“, explica Laborda. Con la moneda única, España no tenía problemas para captar financiación, sobre todo de Alemania.
BRUSCA PARADA
Las costuras no habrían estallado de no ser por la crisis internacional y el cierre de los mercados financieros, que han provocado lo que los manuales denominan un sudden stop, una brusca parada de la financiación capaz de hundir en la recesión más profunda a las economías más endeudadas; y la española es la que tiene el mayor déficit exterior del mundo (la segunda en términos absolutos, tras EEUU). En este contexto, “la protección del euro es salvaje. De otro modo hubiera sido imposible tener unos tipos a la baja, del 3%, como los actuales”, explica Arahuetes.
Pero hay riesgos. Laborda opina que “al tiempo que la gran beneficiada en los primeros años, España puede que no se sienta cómoda a partir de ahora en la UEM”. Como ya no es posible devaluar la moneda solo se puede ganar competitividad y corregir el desequilibrio exterior, mediante reformas estructurales en los mercados de trabajo y de bienes y servicios, explica; pero, “los políticos y dirigentes sindicales y empresariales realmente no se han enterado del todo de qué supone pertenecer a una unión monetaria”.
Los grandes males de la economía mundial son una dolorosa realidad desde hace ya más de un año, desde las alturas de la debacle del sistema financiero hasta la vertiginosa escalada a pie de calle del número de parados.
Al final hubo acuerdo en Moncloa, tras una reunión de hora y media. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, logró ayer que el jefe de la oposición mostrara disposición a apoyar los decretos que en los últimos días ha aprobado el Ejecutivo y que, fundamentalmente, buscan revitalizar el sistema financiero y prevenir que, como ha sucedido en otros países, caigan en el colapso por contagio internacional. ¿A cambio de qué?. De garantizar un escrupuloso control sobre el reparto de la nada despreciable suma de recursos públicos que se va a poner a disposición de los bancos. “Yo quiero que esos recursos lleguen a las pequeñas y medianas empresas y a las familias, y que tengan control”, insistió anoche Rajoy. Y Zapatero asintió, primero en la reunión y, después, ante las cámaras.